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Campamento Paleontológico en Uclés

Del 24 al 27 de marzo hemos estado colaborando en el curso de enriquecimiento , dirigido a alumnas y alumnos con altas capacidades y talentosos, de 7 a 17 años, en el Monasterio de Uclés, organizado por ARCA (Asociación para la Reflexión y Desarrollo de la Creatividad y de las Altas Capacidades). No hemos podido terminar más contentos por la buena acogida que han tenido nuestras actividades, y el cariño que nos llevamos de todos los participantes. Han sido días de intenso trabajo, primero diseñando las actividades, organizando y preparando todo el material que íbamos a necesitar para ellas, y después con la puesta en escena durante cuatro días paleontológicos…

El campamento fue estructurado en 4 grupos dependiendo de la edad de los participantes, adecuando las actividades a ellos, y realizando proyectos conjuntos para interactuar y conocernos entre todos.

Andrea, Vanesa y Amparo examinan las rocas de la muralla.

Los grupos 1 y 2 correspondientes a los participantes de menor edad (7-10 años), realizaron tareas muy diversas relacionadas con la Paleontología, como aprender qué es un fósil y cómo identificarlo. Para ello, se nos ocurrió buscarlos en las rocas que conforman la muralla árabe que está junto al Monasterio. Allí encontramos fósiles de equinodermos (artejos), y conchas de braquiópodos y bivalvos (Mario, Santiago y Jorge que nos explicó qué era la ornamentación de costillas de los ostreidos), y a Adrián e Ingrid les surgió la pregunta, ¿qué hacen estos fósiles aquí si son animales marinos? Entre todos apuntamos distintas hipótesis como los cambios climáticos (Amparo), los terremotos y las placas tectónicas (Nerea).

Artejo de crinoide.

Lucas nos apuntó que es impaciente para algunas cosas, pero paciente para buscar evidencias de vida del pasado, así que sin duda, algún día llegará a ser un buen paleontólogo si se lo propone, ya que es una cualidad indispensable para aquellos que nos dedicamos a esta ciencia. Armados de paciencia no solo encontramos fósiles de un antiguo océano, también concrecciones minerales que se llaman geodas, incluso algunos visitantes actuales como aves y roedores que aprovechan los huecos de la muralla para contruir sus moradas.

Sergio y Saúl buscando microvertebrados.

Descubrir fósiles en las rocas nos preparó para el día siguiente, cuando buscamos fósiles de microvertebrados de la Era Cenozoica, mediante la técnica del triado a visu. Alejandro Gallego encontró un molar de arvicólido y lo apuntó en su cuaderno. Los roedores son piezas indispensables de los ecosistemas cenozoicos, y además fósiles valiosísimos para la disciplina de la bioestratigrafía, que nos permite averiguar la edad de las rocas.

Valeria, Paula y Pilar buscando microvertebrados.

A continuación, llegó el turno de la excavación simulada donde aprendimos como se excavan los fósiles de macrovertebrados. Utilizando herramientas como brochas los alumnos aprendieron a desenterrar con cuidado los fósiles. Además, de cada hueso que encontrábamos teníamos que extraer toda la información posible, medimos su longitud, aprendimos a manejar una brújula para obtener su dirección respecto al Norte, y lo posicionábamos en los ejes de coordenadas X, Y, Z. Esta información nos permite tener localizados espacialmente cada uno de los fósiles, y poder realizar estudios tafonómicos para interpretar como se ha formado el yacimiento paleontológico correspondiente.

Aitzor ubicando un coxis de bóvido

En el campamento no faltaron los dinosaurios, con dos talleres dedicados a ellos, uno de Etimología, donde aprendimos el significado de los nombres de los dinosaurios, algunos tan conocidos como el Triceratops (tres cuernos en la cabeza) o el Velociraptor (cazador veloz), y otros más soprendentes como el Therizinosaurus (reptil guadaña) que, aunque herbívoro, poseía buenas razones para ser temido por los depredadores de su época. También dejamos volar la imaginación inventando algunos nombres nuevos, como Velocisaurus, Archaeosaurus, Apatoraptor, Tyrannoraptor … Y por supuesto tuvimos que dibujar al dinosaurio en cuestión demostrando el porqué de su nombre. Alejo nos propuso que si,

Nicolás mostrando su cuadernillo de etimología.

alguna vez, describimos un nuevo dinosaurio, le pongamos su nombre. Ya sabe que la nomenclatura zoológica requiere que a los nombres científicos, independientemente de su origen lingüístico, se les asigne un nombre en latín, para lo cual se usan  las normas gramaticales de esa lengua. En el caso de dedicarle una nueva especie a nuestro amigo, su nombre debería finalizar en i por ser varón. Supongamos que el dinosario lo encontramos en el entorno de Uclés, algo que podría ser posible ya que el pueblo se encuentra en rocas de la era Mesozoica, un nombre perfectamente válido podría ser Uclesaurus aleji.

Máxima expectación

Otra de las actividades que realizamos relacionadas con estos reptiles mesozoicos fue la Dinoaventura, varias pruebas por equipos donde teníamos que desentrañar distintas cuestiones que se nos planteaban. Como decubrir qué fósiles pertenecen a dinosaurios y cuáles no, reconstruir la posición de los continentes durante el Mesozoico, o averiguar las diversas estrategias que seguían los dinosaurios para sacar adelante a sus crías. Además para esta actividad contamos con el gran Pakozoico, que dejó por unos días su canal de You Tube y nos acompañó en esta aventura. Como podéis ver en la foto de la izquierda Aranel y Mario tomado apuntes, y César, Alejandro Turullols, Borja, Ignacio, Aitzor, Álvaro, Adrián, Nicolás y Arturo, todos muy atentos a las explicaciones de Pako durante el taller.

Guillermo con su prefijo y sufijo mostrando la palabra Stegosaurus.

Guillermo, al que podéis ver a la derecha emparejando prefijos y sufijos para buscar el nombre de un dinosaurio, nos sorprendió el primer día al llevar ¡una camiseta del Pakozoico!

Para no dejar atrás la vida saludable, utilizamos el patio del claustro del monasterio para  realizar un poco de actividad física. Tras un breve y obligatorio calentamiento, algunos nos convertimos en carnívoros implacables, otros eficientes herbívoros, y comprobamos como la cadena trófica requiere de un perfecto equilibrio, que puede romperse bajo circunstancias especiales con graves consecuencias para todos los eslabones de la misma. También aprendimos como los procesos de formación de yacimientos paleontológicos pueden mostrarnos pirámides tróficas invertidas, lo cual nos permite interpretar condiciones tafonómicas especiales.

 

Gonzalo y Candela  intentando escapar de los depredadores, situados al fondo de la imagen, Alejo, Santiago y Diego.

Adriana  explicando  la evolución de los caballos.

Como parece que le habían cogido gustillo a esto de las gynkanas, nos animamos a proponer nuestra clásica Paleosenda, un recorrido por la historia de la vida en nuestro Planeta, partiendo desde el Paleozoico hasta la actualidad. Los primeros animales acorazados del Cámbrico, el origen de las aves, o la evolución de los caballos fueron algunos de los temas tratados, y que despertaron el interés de alumnos como Dani, Adrián, Fausto, Paula y Nerea que no perdían ni un detalle de las explicaciones de Adri.

 

Aranel y Julia en pleno proceso creativo.

La última hora de la tardes la dedicamos a elaborar entre todos los grupos una tabla del tiempo geológico. El grupo 1 fue el encargado de representar la Era Mesozoica, y el grupo 2 la Era Cenozoica. El grupo 3 realizó el Paleozoico, y el grupo 4 las extinciones sucedidas a los largo de los 4500 millones de años de historia de la Tierra. Algunos compañeros se dedicaron a dibujar seres vivos característicos de sus respectivas Eras geológicas, por ejemplo Felipe dibujó un magnífico Micromeryx, pariente del ciervo almizclero, que vivió en la Península Ibérica hace 14 millones de años, en la Era Cenozoica, o Aranel y Julia que se encargaron de dibujar estupendos ejemplos de ammonites mesozoicos. Otros, sobre papel continuo, escribíamos los nombres de las Eras que nos había tocado representar.

Felipe dibujando un Micromeyx.

Tampoco podía faltar nuestro taller de Réplicas fósiles. Utilizando yeso y moldes de silicona, elaboramos réplicas que identificamos a través de guías, y posteriormente pintamos. Para completar el taller, mientras fraguaba la réplica, utilizamos una cinta métrica como escala del tiempo geológico y situamos en ella la aparición de los primeros seres vivos (las cianobacterias), los primeros animales acorazados, los peces, las plantas, los primeros mamíferos y dinosaurios, y por último el linaje evolutivo de nuestra propia especie.

Paloma muestra cómo realizar réplicas fósiles.

El último día fue el turno de hablar de nuestros antepasados los homínidos, conocimos a Lucy, un Australopithecus afarensis que vivió en África hace 3,2 millones de años. Aprendimos que, aunque se parece mucho a los actuales chimpancés, ya pertenece a nuestra línea evolutiva, porque la posición de su foramen magnum nos indica que era bípeda. Otra característica de nuestro linaje en el aumento del tamaño general, y en particular del cerebro, lo que nos hace especialmente inteligentes. Sin embargo, como apuntó Ignacio, parece que algunos dirigentes políticos no parecen haber adquirido estos dotes intelectuales. Nos hicimos el propósito de cambiar esta circunstancia poniendo cada uno, nuestro granito de arena. También aprendimos como vivían los primeros Homo sapiens que llegaron a Europa, como se refugiaban en cuevas, podían hacer fuego, fabricaban herramientas, y como empezaron a realizar obras de arte en forma de pinturas rupestres que han quedado conservadas en las paredes de cuevas. Carolina, por ejemplo, realizó un bisonte en la cueva simulada.

Debatiendo diferencias entre Pan Troglodytes y Australopithecus afarensis.

Utilización de lupas binoculares.

Por otro lado,  los grupos de los mayores, el  3 y el 4, realizaron un trabajo científico, buscando fósiles mediante el triado de un yacimiento de microvertebrados, clasificando las piezas encontradas a través de guías elaboradas por Paloma y Adri expresamente para ello, y datando el yacimiento utilizando los datos bioestratigráficos. Al final del campamento se realizó un congreso donde cada equipo pudo explicar el trabajo que había llevado a cabo. Además, tuvieron oportunidad de estudiar y manipular réplicas fósiles,  a traves de dos talleres, uno de Evolución general y otro más centrado en la Evolución humana. El grupo 4 disfrutó de una Masterclass de You Tube, en la que Pako mostró las diferentes partes que deben tenerse en cuenta para publicar un vídeo sobre ciencia en las redes sociales, estructurar un guión, seleccionar contenido, cómo realizar entrevistas, incluso añadir efectos especiales. Todo lo que aprendieron los pusieron en práctica realizando un video sobre el campamento, en el que aparece la visita sorpresa de Rexy , la mascota del campamento, que se prestó para ser entrevistada.

 

En las horas libres y por las noches realizamos otras actividades lúdicas, como una sesión de cine paleontológico, o una sesión musical en la que sonó el que puede ser el hit del próximo verano “Soy un Triceratops”. Próximamente compartiremos todo este material generado durante el campamento.

 

Debate sobre la evolución de los tetrápodos

Queremos agradecer a los monitores que nos han acompañado en esta aventura su apoyo y colaboración , Antonio, Daniel, Cintia, Silvia y Joe , y por supuesto a Fátima Martí por la confianza depositada en nosotros, su dedicación y entusiasmo.

Equipo Geosfera, de derecha a izquierda: Adriana Oliver, Francés Gascó, Paloma López, Juan Antonio Cárdaba y María Presumido

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